La felicidad de la vida insular. Animal Crossing New Horizons

10 de la mañana. Canela no tiene ninguna nueva noticia, pero ha hablado con sus padres y están bien de salud. Genial, genial.

Salgo a regar las flores y me doy un paseo por la playa. Encuentro una botella con una receta, pero ya sé hacer el fregadero universidad, así que se la mando a un amigo, que siempre viene bien. No sé si dedicarme a seguir creando la entrada al museo ( con un parque de flores amarillas y naranjas) o simplemente dedicarme a andar por ahí. Quizás hacer un río que acabe en un lago…

Llevo un par de días pensando cómo abordar este artículo, a fin de cuentas soy nuevo en esta saga. Hace ya un par de años, mientras escribía sobre Stardew Valley, comentaba que había probado la versión de DS, Wild World, pero a las pocas horas había perdido mi interés. Entonces, ¿qué hago aquí, por qué este cambio de opinión? Os cuento.

No pare, siga haciendo lo suyo…

2020 es un año de locos. Nunca me habría imaginado que prácticamente todo el país (y ya no hablo del mundo) tuviese que estar encerrado en casa durante meses por una pandemia. Admito que cuando se anunció New Horizons me parecía interesante, pero dada mi experiencia en juegos anteriores tampoco tenía ese impulso de saltar del sofá y contar los días hasta su salida. Pero como dije, 2020 es un año de locos.

Cuando lo compré buscaba en parte una forma de poder abstraerme un poco de la situación actual que me rodeaba, un sitio donde poder relajarme, y la verdad es que superó todas mis expectativas, haciéndome recordar mis palabras de hace un par de años, pero como se suele decir, “Errar es humano y rectificar es de sabios”. Dicho esto, hablemos un poco del juego.

¡Bienvenido a la isla!

Una de las primeras cosas que te puedes preguntar a la hora de jugar a este juego es ¿de qué va?. Animal Crossing no va de nada, va de lo que tú quieras. Es verdad que hay una pequeña “línea” que puedes seguir, la cual trata de mejorar tu isla en aspecto y edificaciones básicas (una tienda, un museo…) para conseguir que Totakeke, también conocido como K.K Slider, de un concierto en tu isla. Quitando esto, todo está en tu mano.

El juego comienza con tu mudanza a una isla deshabitada con dos residentes más (elegidos aleatoriamente entre los más de 300 disponibles) en la cual el plan de asentamientos en islas desiertas de Nook inc. intenta crear una comunidad. Poco después de los primeros compases eres nombrado portavoz vecinal (que se traduce rápidamente como “te toca trabajar porque el resto venimos de vacaciones”), y se marcan dos caminos que podemos seguir a nuestro ritmo: mejorar nuestra casa añadiendo habitaciones que podremos decorar totalmente, y por otro lado seguir las indicaciones de Tom Nook para ir avanzando en nuestro cometido de mejorar la isla para atraer más residentes.

Los Residentes hablarán contigo de los diseños de tu ropa… ¡y a veces incluso la usarán!

Hay muchísimo que podemos hacer en Animal Crossing, desde pescar o cazar bichos a visitar islas generadas aleatoriamente para recoger recursos o buscar nuevos residentes, si tenemos hueco para ellos en la isla. La decisión es tuya, el ritmo está en tu mano, y aunque podría llenar líneas hablando justamente de estas opciones, prefiero centrarme en esta ocasión en otro aspecto del juego, a mi ver lo que lo hace realmente increíble, y es su capacidad para hacerte olvidar el tiempo que llevas jugando.

¡Pero mira que hora es!

Crear la isla de tus sueños te va a llevar muchas, muchas horas, y Animal Crossing consigue que ese tiempo se pase volando. ¿Cómo? Con un aspecto visual dulce y colorido y una música ambiental relajante y agradable. Todo en este juego está creado para que puedas pasarte horas embobado mirando el agua caer por una cascada al atardecer, pescando en la playa de madrugada, o viendo una lluvia de estrellas. El juego siempre parece abrazarte y decirte que todo está bien, y esto se traduce en que una tarde se te puede pasar en un suspiro. El mimo y el detalle que se respira en cada apartado del juego no hace más que acrecentar esa sensación de que estás en tu casa. Cuando piensas en qué hace grande a un juego, qué lo hace memorable, puedes pensar en su historia épica o psicológica, sus gráficos, su jugabilidad… Animal Crossing es memorable por el ambiente que lo envuelve, por lo vivo que se siente, por la pena que te da cuando tu residente favorito te dice que piensa en irse de tu isla y realmente sientes que se va una parte de ti. Esa habilidad de atraparte en su mundo, que llega a ser incluso terapéutico.

Una vez llegamos a los compases finales de la historia que nos propone el juego, nos desbloquearán el manipulador de terreno, una herramienta con la que podremos terraformar nuestra isla y modificarla a nuestro antojo. Esto se traduce en todavía más horas y más personalización, con lo cual pasar de las 200 horas de partida es algo bastante común.

Con amigos todo es mejor… ¿no?

Llegamos quizás a la única parte a la que podría ponerle algún “pero”. Animal Crossing te permite jugar con amigos, visitar sus islas o que ellos visiten la tuya, pero el hecho de tener esta opción activada (las puertas de tu isla abiertas a que alguien pueda entrar en cualquier momento) provoca que se capen algunas opciones: no podrás terraformar o decorar el terreno, o incluso donar algo al museo. Saca un poco de la experiencia el hecho de que para poder disfrutar con amigos te tengan que atar en la personalización, ya que poder modificar la isla con amigos sería uno de los mejores puntos del juego, de poder hacerse.

Por otro lado, puedes tener varios usuarios desde la misma Nintendo Switch (uno por perfil de usuario), pero obligatoriamente todos vivirán en la misma isla. Es una pena que no hayan implementado una opción de poder tener una por persona.

Otra de las cosas de las que se habló tras el lanzamiento del juego es de cómo debía jugarse. Había usuarios que, cambiando el reloj interno de la consola, conseguían amasar grandes cantidades de dinero, obtener el manipulador de terreno y descubrir los eventos que aparecían al ir avanzando en la historia mucho antes de lo que sería posible sin usar este método. ¿Está mal hacerlo? La verdad es que no. Como dije antes, Animal Crossing se puede jugar como tú quieras, y la verdad es que es genial que haya un juego en el cual lo importante no es la meta, sino el camino que recorres. Disfruta de la vida insular.

Autor: Jose Roldán

Juego desde que tengo memoria, enamorado de los JRPG. Aún pienso la manera de borrarme la memoria para poder jugar por primera vez de nuevo Breath Of The Wild.

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